Está demostrado que la puesta en marcha de programas de empresa saludable ayuda a las empresas no sólo a mejorar la salud física y mental de sus empleados sino que además refuerzan el sentimiento de pertenencia a la compañía, mejoran la cohesión de los equipos y en definitiva ayudan a ser una empresa más competitiva y productiva.

Un informe publicado recientemente por la Fundación más Humano y la Cátedra de Ética Económica y Empresarial de la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) indicaba que:

  • Las situaciones de estrés provocan el 50% de las bajas laborales.
  • Los empleados felices y satisfechos enferman dos veces menos.
  • Son nueve veces más leales.
  • Son un 31% más productivos.
  • Son un 55% más creativos.  

Cada vez son más las empresas que apuestan por la puesta en marcha de este tipo de programas, pero ¿puede obligar la empresa a sus trabajadores a participar en ellos? En nuestra opinión no.

Creemos que la base de cualquier programa de este tipo tiene que partir de un principio de voluntariedad por parte del empelado para participar o no en él.

Sin embargo, aunque en España, la legislación laboral no contempla la posibilidad de obligar al trabajador a participar en este tipo de programas, en otros países como Suecia, sí que se permite que las empresas impongan una hora de deporte a la semana a sus equipos.

Tradicionalmente los programas de empresa Saludable incluyen acciones orientadas a la práctica de la actividad física (deporte), incentivar una correcta y equilibrada alimentación, así como desarrollar acciones orientadas al bienestar emocional de los empleados.

Otros elementos como planes de bienestar financiero o desarrollar acciones de voluntariado corporativo es cada vez más frecuente que se incluyan en este tipo de programas. Volviendo a la parte de Bienestar emocional no queremos terminar este post sin hablar de la importancia de estar en coherencia en este apartado con las políticas de conciliación de la empresa.  

Ya en el año 2009, los investigadores Steenbergen y Ellemers concluyeron tras un estudio realizado en más de 100 empresas que el comportamiento laboral de los empleados no puede ser completamente entendido o explicado por las variables de comportamiento organizacional en el lugar de trabajo.

De esta forma, empleados que experimentan un bajo conflicto entre roles familiares y laborales son más productivos, más saludable y tienen una menor rotación mientras que, aquellos empleados que experimentan un alto conflicto familia-trabajo y tienen horarios poco predecibles tienen un peor desempeño, son más individualistas y su nivel de absentismo es mucho mayor.

Aunque estas conclusiones parecen bastante obvias, nunca está de más volver a recordarlas.

Y ahora, después de todo os lanzamos de nuevo la pregunta, ¿Puede una empresa obligar a un trabajador a participar en un programa de Empresa saludable?

Os escuchamos….

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