Según afirma la Organización Mundial de la Salud, la inactividad física es uno de los principales factores
de riesgo de mortalidad a nivel mundial, a casusa de enfermedades no transmisibles como la diabetes,
el cáncer y problemas cardiovasculares. Por este motivo, la OMS recomienda practicar al menos 150
minutos de actividad física a la semana. Así, integrar esta y otras prácticas en el trabajo es la mejor
forma de asegurase un estilo de vida más saludable, desde todos los ámbitos, que repercuta en
nuestro bienestar.

Hace poco, conocíamos la noticia de que algunas empresas suecas han empezado a obligar a sus
trabajadores a hacer deporte por contrato. Quizás la idea pueda parecer algo descabellada, pero los
beneficios no sólo para las propias empresas, sino también para los trabajadores, son múltiples:

⦁ Descenso de la obesidad en un 20% y 8%, respectivamente, en mujeres y hombres.
⦁ Descenso del coste total por incapacidad temporal del 23%.
⦁ Descenso del sedentarismo en un 28% para mujeres y del 21% en hombres.
⦁ Dejan de fumar un 21% de las mujeres y un 12% de hombres.
⦁ Descenso muy significativo de la diabetes en las mujeres (46%).

Estos son sólo algunos datos, pero la lista es interminable. Todo esto se traduce, por otra parte, en
beneficios inmediatos para las empresas, sus trabajadores están más contentos y motivados, su
imagen mejora y el ambiente psicosocial y físico también. Además, se ha comprobado que por cada
euro invertido en planes de bienestar, las empresas obtienen un retorno de entre 3,2 y 3,5 euros.
Una alimentación sana, gestión del estrés, vida social, compromiso y voluntariado, actividad física,
seguridad… todo es importante para llegar a ser una empresa saludable si se planifica de forma
adecuada y adaptada a sus trabajadores.

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